jueves, 16 de mayo de 2019
Clásica
Después de llevarte a mi gusto por las páginas no escritas del kamasutra terminamos como casi siempre deseás que terminemos. Vos abajo, yo arriba. Y entonces mi fuerza allí para decidir el momento exacto de llenarte.
Volver
Quiere. Volver a sentirse putita. Casada, enamorada y fiel quiere. Volver a sentirse. Putita. Regresar en su piel al día en que aquel novio la compartió. Cinco amigos y él. Ella no sabía lo que le esperaba. Él le indicó que le chupara la pija. Así, frente a los otros. Ella dudó. No quería. Pero no pudo decir no. Luego otra verga, dura en su boca. Y empezó a desear la siguiente y la que venía luego. Una tras otra. Y la voces, llamándola "perrita", "chupapija,"petera". Recalcando lo bien que lo hacía y cuánto se notaba su gusto con esa situación. Y los días siguiente, recordando con su amor aquella tarde. Cogiendo. Y cogiendo con los otros, los amigos, sin que su amor lo supiera. Ya no podía decir no, ahora era de todos ellos. Y durante un año fue novia y putita. Hasta que conoció a alguién más, se enamoró y se casó. Ahora quiere. Volver a sentirse. Por eso escribo este post. Putita.
martes, 14 de mayo de 2019
Ex feminista
Desde los 16 era feminista. Pero yo me quería vestir sexy y me resultaba contradictorio estar renegando con los hombres todo el día y llegar a mi casa para tocarme pensando cómo me gustaría besar una pija. Hasta entonces solo había cogido con a aliados, que cogen re mal. Yo quería un hombre de verdad. Uno que me tratara como hembra. Un día uno me dió una cachetada y lejos de ofenderme dije "ok". Me calenté. Me fui ablandando, aprendiendo y disfrutando mi lugar. Comprendí que con mi culo consigo más cosas que estudiando. Lo más lindo que te puede pasar es que un hombre te quiera coger. Empecé a comprarme ropita más sexi y a sentirme una diosa. Me dejaba coger fácil y no decía que no a nada. Descubrí que así te cogen mejor. Lo que más me guste es cuando el tipo tiene esa actitud de forrito y que me trate como su puta.
Santita
Rubia, de ojos claros, criada en una familia católica de San Isidro, podría ser un ángel. Pero un día se cansó de ser la santita. Un vecino del padre la encaró y ella vio una oportunidad que no desaprovechó. Fueron horas en su depto, mientras todos creían que estaba en el colegio. O esa tarde, en la que el vecino le dio más duro que de costumbre y su padre, sin saber que era ella la que estaba del otro lado de la pared, les gritó que hicieran silencio. Eso hizo que sus gemidos de puta fueran aún mayores.
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