martes, 14 de mayo de 2019

Santita



Rubia, de ojos claros, criada en una familia católica de San Isidro, podría ser un ángel. Pero un día se cansó de ser la santita. Un vecino del padre la encaró y ella vio una oportunidad que no desaprovechó. Fueron horas en su depto, mientras todos creían que estaba en el colegio. O esa tarde, en la que el vecino le dio más duro que de costumbre y su padre, sin saber que era ella la que estaba del otro lado de la pared, les gritó que hicieran silencio. Eso hizo que sus gemidos de puta fueran aún mayores.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me encanto !!! me hace acordar a mi cuando falte al cole una mañana y me quede con un vecino en su depto teniendo sexo hasta la tarde