El cielo gris y el frío de la calle invitan a una siesta que corte el trabajo remoto por un rato. Pero es martes y hay que seguir. Al menos podemos imaginarlo, otra forma de tener una pausa. Propongo hacer cucharita. Ella ofrece algo mejor: tortuga. No sé de que habla así que me aviva: es dormir con la cabeza adentro. Ella siempre logra hacerme reír. —Lo intenté alguna vez pero siempre termino cogiendo, le digo. —Es difícil, me responde. Pero nos ponemos de acuerdo: lo podemos intentar, si no sale no importa.

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