"Todas tenemos algo seguramente", me responde después de que le preguntara si tiene una historia digna de este blog. Luego de que la morocha rosarina me pasara su foto supe a dónde quería llevar la conversación: su hermosa cola leprosa podía darme un buen material. Enseguida lo entendió. Cuando tenía alrededor de 17 años fue la cancha de Newells Old Boys. El hermano de su amiga se puso detrás de ella para "protegerla". Durante casi todo el partido sintió la pija del pibe contra sus nalgas. "Yo me hice la boluda y él también", me cuenta. Nunca hablaron del tema y me confiesa: "me quedé con la intriga". Creo que aún piensa qué tenía para ella su compañero de tribuna.

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