jueves, 8 de agosto de 2019
Colectivo y remise
Durante meses viajó en colectivo rumbo al colegio con todas sus hormonas despertando y el mismo hombre detrás suyo en casi todos los viajes. La pija contra su cola. Al regresar a casa, la almohada entre sus piernas para recordar la escena de la mañana e imaginar la siguiente, donde siempre sucedería algo más. Pero no, nada más que una apoyada o sutil manoseo ocurrió. Y en un momento dejaron de coincidir en el transporte. Con los años dejó el colectivo por el remise. Sobre todo para volver de fiestas o salidas. ¿Y qué mejor que un remisero de confianza al que poder recurrir siempre? Época en los que los remises truchos eran el uber de hoy y se viajaba adelante. Una noche, él la miraba demasiado. Ella con unas cervezas encima y vestidito liviano se dio cuenta. "Dejá de mirarme o vamos a chocar", le dijo al chofer. "¿Si paro puedo mirarte?", preguntó él. "Si, no me quiero matar", dijo ella con la certeza y las ganas de algo. Él se acercó, la toco toda, ella le comió la pija. Cogieron. Esa y otras veces en la que contrató sus servicios.
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2 comentarios:
Muy lindo! me encanto leerlo y recordar... Gracias
Muy bueno! mi amiga si que la pasaba bien!
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